Respirar libre

RESPIRAR LIBRE 02
En días así, recuérdame quién soy. En días en que veo oscuridad, recuérdame quién soy. Recuérdame quién soy cuando me implico tanto en esta obra de teatro como para creer que alguien es culpable de algo y no víctima de su desconocimiento. Recuérdame quién soy cuando sienta que algo es injusto y no vea que las cosas son, simplemente, como tienen que ser.

Recuérdame de dónde vengo y cuál es mi deber cuando sienta que el cambio en la vida es imposible, cuando el momento de comprensión y empatía y hermandad y puro amor parezca tan lejano que solo quiera cerrar los ojos y desvanecerme.

Recuérdame quién soy y ayúdame a olvidar lo que soy aquí para poder respirar libre, para olvidar este traje, para respirar con fuerza, para darme cuenta de que algún día sonará una melodía dulce que nos invite a despertar de este letargo.

Háblame, grítame, recuérdame qué hago aquí para verle un sentido a la vida, para soñar que todo es posible. Para SABER y RECORDAR que todo, absolutamente todo, es posible. Cógeme los hombros, dame una sacudida, dime que me deje de tonterías y que deje de fingir ser víctima de algo ilusorio. Pero hazlo con dulzura para no asustarme.

Háblame de amor. Háblame de un mundo en el que todos tenemos lo necesario solo por existir. Háblame de ese mundo en el que existe el respeto y el diálogo, la pureza, el amor por todo y la conciencia de que hay vida incluso en lo invisible. Recuérdame que todo es vida, que todos somos vida. Prométeme que, algún día, todos caminaremos unidos por la verdad, valoraremos la verdad y la igualdad entre hermanos no parecerá solo un sueño.

Háblame de vida y fe; pero, sobre todo, ayúdame a caminar sabiendo.

Davinia

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