Día 04 – Una fuerza irrevocable

Jueves, 28 de julio de 2016

Es curioso cómo evoluciona el día. Nada es como lo hubiera esperado. Suelo despertarme incluso un poco agitada, cuando suele ser lo contrario. Medito y hago yoga y pranayama en el jardín, al amanecer. Ahí empieza a instaurarse la calma. Oraciones cantadas en Taizé, desayuno, lecturas de la Biblia de la hermana Isabelle, luego barro y lavo el suelo de una parte de la casa (cada una tenemos una tarea diaria), oraciones en Taizé de nuevo, comida… Y luego, la mayor franja de tiempo libre, entre la comida y la cena.

Amanecer

Amanecer

Lección 04: La vida es cambio, pero todo cambio fluye siempre que se reciba desde un estado de quietud interior.

En esa franja hago de todo un poco: leer, trabajar en el huerto y el jardín, ir a una iglesia pequeñita cerca de casa a meditar…

Y no sabría decir cómo ni por qué, pero estoy experimentando unos momentos de paz, calma de pensamiento y gozo que son imposibles de describir.

Me siento en paz. Siento la verdadera felicidad. Siento el propósito de la vida de forma más profunda que nunca y siento una fuerza sobrehumana para vivir.

Es una fuerza sutil, discreta. Una fuerza que nace del silencio y, como tal, no tiene agentes externos que la debiliten. Solo pueden ocultarla, nunca destruirla.

Es la fuerza pura de la vida que radica en cada uno de nosotros.

Quiero vivir así. Bienvenido sea el cambio, pero quiero que este sea el estado subyacente a todo cambio exterior.

Desde el silencio,

Davinia

mandala_agua

A lo largo del mes de septiembre (2016) habré publicado todas las entradas del Diario del silencio. Os invito a recorrer el blog para que andemos junt@s el camino hacia la quietud de la mente y la conexión con el alma 🙂

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