Un cambio esencial

Todo está cambiando a un nivel esencial.

Hoy, el día gritaba: ¡es lo que tenía que ser! ¡Adelante, disfruta, estás haciendo los deberes y todo tiene su recompensa!

Pero, curiosamente, cuando haces los deberes la recompensa es lo de
menos. Todo nace de la alegría de servir, del conocimiento de que estás aquí para ser quien eres en esencia y compartir esa esencia entregándote a los demás, haciéndoles ver así la maravilla que reside en su interior: un tesoro escondido que siempre nos ha pertenecido, que siempre ha existido en nosotros. No existiríamos si no fuera por ese tesoro, nuestro único yo.

Decides hacer, hacer desde el corazón, recordando en todo momento que lo único importante mientras haces es lo que eres. Un acto de amor no puede fingirse; simplemente, es. Es un nuevo hacer en el que lo menos importante es quién hace, partiendo de la base de que no hay un hacer mejor que otro y que solo importa cómo hacemos. Haga lo que haga, ¿estoy haciéndolo desde la paz, desde la aceptación? Eso es lo único importante.

Es postrarte en el suelo desnud@, indefens@, vulnerable, dispuest@, entregad@, y decir: ¿y ahora, qué? Es querer aquello que más se adecúe a quien verdaderamente eres en esencia y permitir que tus dones salgan a relucir, permitir el espacio necesario para ser quien eres sin tus ideas preconcebidas e ignorantes de lo que es mejor para ti. Es… dejar que sea lo que tiene que ser, sin interferir demasiado. Es ahí donde nace la magia, donde todo es, donde somos el Todo, donde somos Vida eterna.

Davinia

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