Actores en escena

«Después de despedir a la multitud, subió al monte a solas para orar; y al anochecer, estaba allí solo». (Mateo 14:23)

Por un momento, nada parece tener sentido.

¿Qué hago aquí? Una pregunta que no habla del espacio físico en que podamos encontrarnos, sino que ahonda un poco más. ¿Para qué todo esto? ¿Por qué este regalo del vivir? ¿Y por qué hay veces en que, sabiendo que la vida es un regalo, me agoto, me pierdo o me niego a aceptar lo que es?

¿Por qué este toque de apego en el desapego? ¿Cómo ser nosotros mismos y no perdernos en un mar de almas perdidas?

Surge una situación inesperada y parece darse el caos. Es el caos que precede al movimiento. Es el temblor de las tierras previo a la apertura de una grieta profunda. Algo está a punto de abrirse paso entre la maleza y solo pides un poco de cordura, un poco de atención para no perderte el vuelo del fénix.

Lo mejor de este caos es que emana perfección en todas sus expresiones. Este aparente caos es idóneo y necesario. Ese movimiento al fondo de un mar en aparente calma es indispensable. Todo pasa, pero antes de que este momento también pase debemos ver lo divino en él. Para ver lo divino, basta con ver con las orejas y tocar con los ojos. Esa es la única verdad divina.

La gracia es que todo este momento da exactamente igual. En sí mismo, sin ti, no vale nada. No vale nada un escenario en un teatro sin actores y sin un público; no puede contar ninguna historia. El escenario solo adquiere un valor cuando los actores saben estar ahí, presentes, centrados en cada escena porque es lo que tiene que suceder en cada momento. Sin embargo, esos mismos actores son muy conscientes de que cuando se acabe la obra, se pondrán ropa cómoda y volverán a casa desapegados de la escena que acaban de representar. Qué absurdo sería que un actor esté representando una escena y se pase todo el tiempo preguntándose: ¿Y por qué me ha tocado representar esta escena? ¿Cuál es su finalidad? ¿Y por qué a mí? ¿Y si cambio esto o aquello? ¿Y qué sucederá dentro de un rato? ¡Vuelve, vuelve! Fluye y permanece en este momento, déjate llevar, déjate guiar por ese amor dulce y amable que tira de los hilos invisibles de la marioneta.

Hay tanta belleza en saber Vivir; y Vivir es, simplemente, representar toda escena en plenitud y dejarse moldear por manos divinas.

Sé flexible y moldeable cual barro fresco.

Todo está bien y siempre ha estado bien.

Vuelve a descansar. Vive en ti un amor que no tiene límites.

¿Seguimos caminando junt@s? En Instagram comparto imágenes del día a día que, sin quererlo, van contando la historia del bello vivir. También podemos conectar en Facebook y en Youtube. Nos vemos por las redes 🙂

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1 pensamiento sobre “Actores en escena”

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