Las gafas superespeciales de Katy

Atardecer mágico.

Hace un par de años traduje al español un juego de Katy Perry para móvil. Qué decir que fue un trabajo entretenido y de un registro muy de calle. Más de una vez me entraba la risa intentando traducir algunas frases; ¡y seguro que más de una vez me sonrojé!

Katy hace de madrina del jugador, el cual intenta lanzarse a la fama con su música. Dice el personaje de Katy que los artistas tienen una visión de la realidad un tanto diferente y que ha creado unas gafas para que todo el mundo vea lo que ella ve. Al ponérselas, el jugador ve personajes que no vería sin ellas y todo se vuelve muy arcoíris.

¿Cómo es el mundo? ¿Como lo ven aquellos que se lamentan constantemente? ¿O vivimos en un mundo bello? ¿Dónde está la belleza: en los ojos que observan, o en lo observado? ¿Cómo puede haber tantas interpretaciones de una misma realidad?

Hay días en que ando por la calle y no puedo evitar sentir que llevo unas gafas como las de Katy: unas gafas que no niegan el mal que infligimos los unos a los otros y a lo que nos rodea, pero que saben ver más allá. Unas gafas que solo pueden ver la belleza y la bondad que residen en el centro de todo y de todos. Uno debería preguntarse si esa visión tan amable de la vida proviene de ponerse unas gafas que nos permiten ver belleza, o de quitarse las gafas que habían oscurecido nuestra visión.

La muerte de mi hermano marcó, sin duda, la historia de mi familia. Todos la vivimos de forma diferente, pero es indiscutible que un giro así produce un cambio interior. A día de hoy me sirve para decir que, pese a todo, sí, veo belleza en esta vida. Sí, agradezco todas sus manifestaciones y me siento afortunada por cada segundo que pasa. Sí, amo la vida, pase lo que pase y llegue a lo que llegue; y mira, ¡en mi entorno también han sucedido tragedias! No considero que la vida sea bella porque nunca me haya sucedido nada, sino que, yendo más allá de los retos y queriendo entenderlos, han tocado mi corazón hasta el extremo de apreciar todo lo que han aportado.

No se trata de negar la realidad, cerrar los ojos y pasar página, sino justo lo contrario: se trata de abrir los ojos hasta el extremo de que no queden recovecos a oscuras. Es abrirlos tanto, tanto, que todo parece insignificante y, a su vez, grandioso. Todo es una obra de arte, todo es motivo de admiración. Todo es belleza donde hay un corazón abierto, sin miedo. No hacen falta gafas superespeciales, no. Solo hace falta desempolvar el mirar, quitarse las telarañas, echarse un cubo de agua fresca y  observar, admirar desde el corazón, desde el alma.

No hace falta intentar nada. No hay que buscar belleza, no hay que intentar ver belleza, pues quien intenta no hace.

Basta con mirar de ojos abiertos, con los ojos del corazón que admira; no los de la mente que juzga. Basta con contemplar con todo lo que uno es. Así solo se puede ver belleza porque uno está viendo las cosas tal y como son. Basta con mirar a las personas a los ojos, obviando etiquetas, para ver la belleza y perfección que reside en el centro de todos. Mirando con sinceridad a los ojos, uno solo puede amar.

Con sinceridad y entrega, uno solo puede amar todo lo que es.

Davinia

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