La osadía de vivir

Vivir… Atreverse a caminar sin mirar atrás.

¿Qué queda ahora de los resquicios del pasado? ¿Cómo vivir ahora, queriendo y sin querer? Todo nuevo entendimiento necesita un espacio para asentarse, para, simplemente, ser. Necesita una distancia a la vez que fundirse con cada uno de tus átomos. Sabes el qué sin conocer el cómo. La dicha te inunda el alma por saber que recibes más de lo que nunca has dado; y, aún así, las puertas siguen abiertas para que corra el viento agitando las cortinas. Las puertas abiertas en estado permanente como un a lo que ya es. Un a la vida, una declaración de principios, un principio sin fin.

Las hojas del otoño agitan las hojas de tu alma y quieres saber, saber, saber. Quieres saber un saber que nunca nace de las ansias de saber sino de la ausencia, del vacío, del camino sin fin ni motivo, de la ola que rompe en la orilla sin romper con el agua que la define. La vida nos lleva… y ahí, dónde estás, tienes una oportunidad más para escoger cómo quieres vivirla. Ahí, dónde estás, hay quien permanece a tu lado, expectante, deseando que escuches sus palabras, anhelando una voz que quiera dar salida a su grandeza. Una vida que ha de ser compartida. Un horizonte que nos recuerda que amanecemos una y otra vez; atardecemos una y otra vez. Compartir sin esperar. Compartir la fortuna de vivir en hermandad una vida que te atreves a llamar tuya.

¿Qué sentido tendría levantarse cada día solo para mirar esas luces que dañan tus ojos? ¿Qué sentido tendría despertarse cada día en la soledad del conformismo tan fugaz en arrebatarnos nuestras vidas?

Ya no solo sabes lo que no quieres sino también aquello que sí, sí, sí quieres. Sabes qué llena tu alma y sabes cómo es esa vida que habla de abundancia. No hace falta perseguirla, sino que basta con vivirla. Basta con amar desde la alegría. Basta con ver la oportunidad de este ahora para entender que el regalo solo, solo, solo llega ahora.

Mirarás atrás sabiendo que este momento también fue esencial. Este momento hablaba de una reconciliación desmesurada contigo y con quienes vinieron antes que tú. Con tu pasado y con tu presente; y, por supuesto, con la osadía de soñar con un nuevo futuro que no es necesario para sentir la felicidad que siempre ha sido y será.

¿Seguimos caminando junt@s? En Instagram comparto imágenes del día a día que, sin quererlo, van contando la historia del bello vivir. También podemos conectar en Facebook y en Youtube. Nos vemos por las redes 🙂

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