Sonrisas del presente

Alimentarse de recuerdos del pasado o anhelos del futuro es mendigar comida teniendo delante todo un banquete con los más apetecibles manjares. Qué pobre. Qué escaso. Vivir en esa pobreza cuando podrías vivir en plenitud y abundancia, en el exceso de la vida en la que todo instante es un regalo como caído del cielo.

Aun así, insistes y rememoras un momento que te hizo sonreír. Repites en tu mente un momento que podría traerte el futuro que tanto ansías. Te vas, te pierdes. Andas cual zombi, buscando un pensamiento con el que alimentarte mientras apenas sobrevives por no ver todo aquello que tienes delante. Te limitas a mendigar sonrisas del pasado. ¿Por qué te crees merecedor@ de tan poco? Vuelve, vuelve a este momento y disfruta de un banquete que no tiene fin. La vida, la verdadera vida, poco tiene que ver con esa sensación de insuficiencia en la que tan a menudo nos perdemos.

El verdadero regalo de vivir solo puede recibirse en su mejor envoltorio cuando dejamos de caminar agarrados a la barandilla del futuro del pasado que nos aporta seguridad, algo a lo que aferrarnos. ¿Qué pasaría si saltáramos al vacío del presente? Esa barandilla nos da la falsa certeza de tener la situación bajo control solo por definir lo que ha sido y será, por decidir que sabemos lo que es/ha sido/será. Esa barandilla a la que nos aferramos tan firmemente porque nos espanta aceptar que la vida es un misterio y que, en realidad, no tenemos ni idea de lo que vendrá; tanto si prevalecen las rosas como las espinas.

Pero esa es la verdad: ¡no tenemos ni idea de nada! ¡No sabemos qué es lo idóneo en nuestras vidas! ¡No hay nada garantizado, por mucho que queramos controlarlo todo!

Lo único que nos queda es aceptar que andamos con los ojos vendados y que todo es mucho más fácil desde la confianza de que no hay nada de lo que preocuparse. El pasado no existe, por dulce o amargo que fuera. El futuro es incierto. Pero ahora… ahora, así, con los ojos cerrados, hay una dulce voz que te dice al oído que todo está bien y que no tienes que preocuparte por nada. Hay una mano fuerte y tierna que se extiende hacia ti para guiarte por ese camino de misterios que nunca serán revelados por completo.

Una confianza libre y ligera nos recuerda que ese es el misterio que nos mostrará cuán mágica es la vida. Ese es el misterio que nos da en el ahora regalos que no podemos explicar; y también el que nos protegerá con algodones cuando vivamos lo desconocido.

Ese propio misterio es la vida en plenitud. Querer apartarlo de la vida sería como retirar a un pájaro su capacidad de volar.

Vuela, vuela alto extendiendo tus alas y observando desde la distancia la magia indescriptible de la creación.

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