Día 06 [I] -La dulce escucha

Este texto forma parte de una serie de textos escritos durante una semana en silencio en agosto de 2017. En el primer día de silencio no escribí y por ello empiezan por el día 02. Al encontrarme en un monasterio cristiano ecuménico, la hermana que guiaba el retiro nos sugería varios textos de la Biblia que leeríamos durante el día a nuestra voluntad. Yo optaba por leer uno de los pasajes, meditar en silencio sin pensar en él y luego escribir lo que naciera sin que necesariamente existiera una relación con el pasaje. Los textos de esta serie fueron escritos después de esas meditaciones con pasaje bíblico. El pasaje correspondiente aparece al principio de cada texto.

 

[Primera meditación]

[El texto en el que está inspirada la entrada es el mismo que el de la segunda meditación del día 02]

Tal vez sea en virtud de un equilibrio que me veo pegada a boli y libreta. Tal vez sea en virtud de un punto intermedio, de un punto de no retorno, de un lugar que es mostrado para no dar la vista atrás y que podamos morar en él siempre. Un espacio infinito que se abre y nos abre. Un rayo de luz que ilumina los espacios más recónditos de nuestros corazones y que es sabiduría, es inspiración, es una paz dulce y amable que no entiende de opuestos.

Tal vez este boli naciera para dar un toque de esperanza, para ser una flecha que apunta hacia un camino seguro, un camino sin pérdida. Un camino en el que nunca se hace de noche siempre y cuando nuestro corazón permanezca abierto. Siempre y cuando escuchemos con nuestros oídos, nuestros ojos y nuestras manos, reinará la paz.

Palabras que no son mías y que no ofrecen nada nuevo. No dicen nada que no se haya dicho, no inspiran a quien no lo desean, no entretienen a la mente hambrienta ni sacian el ansia de quien busca conflicto. No dicen nada, no dan nada, no rellenan espacios vacíos ni enseñan nada que tú no sepas, nada que no sepamos. No guardan secretos. No revelan secretos. Simplemente, son. Nacen de una escucha y son.

Es desde ese ser que llegan a un papel: para que todos podamos ser un poco más y hacer un poco menos. Para que aprendamos a ser en el hacer y a hacer como producto del ser. Una acción ausente de la acción del pensamiento. Un yo libre de etiquetas que celebra la vida porque le fue regalada. Una vida por el sendero del centro, por el camino más sereno, sosegado. Por el camino de la plenitud en la ausencia de formas y la grandeza de lo más humilde. Una vida de escucha atenta, libre de juicios, libre de clausuras. Una vida enfocada, con una imagen nítida y colores vivos. Una imagen clara.

Una imagen clara.

Es así como queremos vivir, seamos más o menos conscientes. Cada vez más, cada vez mejor. Estas palabras llegarán a todo aquel que sepa a ciencia cierta que esa es la vida que quiere, aunque lo sepa sin saberlo. Una dulce escucha desde un corazón abierto, dispuesto a actuar en virtud de una vida mejor, diferente, en tod@s y para tod@s. Ya no solo por ti, ya no solo por mí, no solo por satisfacción. Por tod@s. Para tod@s. Para tod@s desde el amor más profundo y sincero. 

¿Seguimos caminando junt@s? En Instagram comparto imágenes del día a día que, sin quererlo, van contando la historia del bello vivir. También podemos conectar en Facebook y en Youtube. Nos vemos por las redes 🙂

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