Acariciando este instante

Y nace la pregunta: ¿hay algo verdaderamente importante más allá de permanecer consciente mientras ese algo sucede? ¿Acción que de verdad sea tan decisiva? ¿Llamada tan vital? ¿Hay algo, sea lo que sea, que merezca ocupar tu paz?

Ríos de primavera y tormentas de invierno. Cachorros multicolor y nubes fugaces. Pausa atractiva para el atleta que huye. Qué más da, todo es; y si es, que sea en este momento en que decides que la vida viene de buenas para brindarte el espacio idóneo del ser.

Ven con tu mano serena para acariciar este instante con la mirada enfocada que percibe la mínima mota de polvo.

Mirada interior que acepta este rayo de luz ilusorio.

¿Por qué no? Dice. Eso, ¿por qué no? ¿Por qué no tomar parte desde tu estado de vigilia? ¿Por qué no participar desde el espacio en que todo-da-igual?

Silencio que todo abarca y trasciende. Sonrisa que aprende a representar un nuevo papel: Tranquila, no eres tú quien lo representa, te susurra una voz aterciopelada. Tranquila, nunca, nunca estás sola. Y desde ese calor sabes que todo estará bien. La cruz es más ligera y morir cada día cada vez cuesta menos. Renacer: renacer refresca, rejuvenece. Renacer permite caminar sin equipaje sabiendo que lo único necesario siempre está contigo.

Contigo, sí. Contigo siempre.

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