Eterna primavera

Foto de María Vea.

Allí donde acaba el sonido del cuenco.

Allí donde ya no siento mi piel.

Donde el sol ya se ha puesto sin haber llegado la noche.

Donde no nos quedan palabras que describan esplendor.

En ese momento de mirada atenta y expectante, entre instante e instante; donde ya murió lo antiguo sin haber nacido aún lo nuevo.

Allí donde se mitiga el humo del incienso, donde suena el río que aún no llego a oír.

Ahí estás. Ahí me esperas. Vida pura de rosales sin espinas y serpientes sin veneno.

Luz sin sombras.

Eterna primavera.

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